lunes, 29 de diciembre de 2014

Electric Shock

¡Hooola!

¿Cómo lleváis las últimas semanas preEIR?
¡Valor y al toro, chiquillos y chiquillas! Que no se diga que no nos dejamos la piel luchando por lo que queremos :)

Hoy traigo una entrada (la última del año) centrada en el tratamiento, y no en la patología. Vamos a saber un poquito más sobre la Terapia Electroconvulsiva o TEC... llamada de forma generalizada electroshock.
La estructura de este post es igual que las de patología: preguntas y respuestas. ¡Vámonos!

1) ¿Qué es? (1)
La TEC es una forma de tratamiento consistente en aplicar una corriente eléctrica de un determinado voltaje al paciente a fin de originar una crisis convulsiva. Tal y como me explicó el médico encargado de hacerlas: "es como inducir un ataque epiléptico". Se colocan unos electrodos en la cabeza del paciente y la corriente atraviesa su cerebro.
Esta técnica data de 1938, y como pasa casi siempre, tuvo su auge, su caída y su nueva era. Esto se debe a que al principio iba muy bien. Pero posteriormente alguien dijo que provocaba daños cerebrales graves y dejó de utilizarse; además aparecieron diversos fármacos, con lo cual este tratamiento quedó "aparcado" allá por los cincuenta. Y finalmente, en los años setenta se retomó porque se vio que en los desórdenes depresivos iba muy bien. De hecho los pacientes pegaron (y pegan aun hoy), un cambio tal que es como la noche y el día.


2) ¿Para qué enfermedades se usa?
Funciona divinamente en la esquizofrenia (incluso en las que no responden a tratamiento) y los trastornos anímicos, sobre todo en los depresivos; aun así, en los maníacos también suele ir bien (2). Lo mismo ocurre en los estados catatónicos (3).
Eso sí, la TEC por sí sola no basta, mantenemos la estabilidad con farmacología.

3) ¿Tiene efectos secundarios?
En cuanto a los que yo he visto en la planta, son leves y transitorios: cefaleas y pérdida de la memoria reciente, que se recupera pronto. Esto último asusta mucho a los pacientes, pero se les explica que es temporal y cuando lo corroboran se tranquilizan bastante.
Pero hay otros más considerables: fallo cardiovascular, apnea, aumento del tiempo de convulsión, arritmias... (4)


4) ¿Cómo se hace? 
Bueno... es importante saber que la TEC no se hace "a pelo". Para vuestra tranquilidad, comentar que antes sí, pero que ahora se usan fármacos como sedantes y relajantes musculares -imaginaos si no llega a usarse nada...-. De hecho, se emplean los relajantes para evitar efectos colaterales desagradables como golpes, caídas... o fracturas(5).
Y es importante también tener en cuenta que en las horas previas no deben administrarse ácido valproico o lamotrigina.
(Es conocido por todos los sanitarios que me están leyendo que tanto un fármaco como otro son anticonvulsivos... pero también tienen efecto eutimizante(6), y por eso son muy comunes en Psiquiatría. Pero ésa es otra historia).

De forma general, el paciente tiene que estar en ayunas. Se le pone un pañal por posibles pérdidas y se le coge una vía. Además se les administra un suero también. Suero sin ClK ni nada, fisiológico.
Luego se monitoriza al paciente -EKG y electromiograma- y se le toman las constantes, además de limpiarle con alcohol la zona en la que se pondrán los electrodos.
Una vez se les administra la medicación se les ventila con ambú un poco y se procede a dar la descarga.
Después hay que esperar media hora, por si hubiera complicaciones.


5) ¿Cada cuánto se dan las sesiones de TEC? ¿Y cuántas se dan?
Realmente eso depende de cada paciente. Pero la frecuencia de aplicación suele ser días alternos. En cuanto al número total de sesiones, por lo menos en mi Área de Salud se programan unas ocho o diez normalmente. El viraje (es decir, el inicio de la mejoría que se objetiva en el paciente), suele producirse sobre la sexta sesión.
Muchas veces también se dan sesiones de mantenimiento, mensuales generalmente.


6) Primeras impresiones:
Os advierto de que si lo que esperáis es ver al paciente convulsionando como si no hubiera mañana o incrustado en el techo por los botes que da, os vais a desilusionar. No pasa NADA de eso. NADA.
El paciente contrae los músculos de la cara (perdonad que sea tan gráfica: como si estuviera estreñido), parece que tiembla un poquillo -realmente está convulsionando-, y para cuando quieres darte cuenta ha terminado ya.

¡Si el TEC fuera así sería más divertido!

A mí me supo a poco... me esperaba eso que os acabo de describir, pero qué va. Ni por asomo. La enfermera con la que fui la primera vez se rió al ver mi cara de decepción acompañada de un triste: "Ay, ¿pero es que ya está?"
El que avisa no es traidor, así que ya sabéis.


Y por el momento, post finalizado.
Espero que os haya gustado, gracias por dedicar parte de vuestro tiempo a echarle un ojo, y perdonad la extensión (mira que lo intento, pero me salen siempre unos post larguísimos u.u).
Nos leemos enseguida de nuevo.
Pero antes de despedirme del todo...

¡¡¡FEIRLIZ 2015!!!
Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1), (5): Tharyan P, Adams CE. "Electroconvulsive therapy for schizophrenia". Cochrane Database of Systematic Reviews 2005, Issue 2. Disponible en: 
(2): Bertolín Guillén, J.M.; Peiró Moreno, S.; Hernández de Pablo, M.E.; Sáez Abad, C.: "Variabilidad en actitudes y condiciones de utilización de la terapia electroconvulsiva. Resultados de un estudio preliminar". Actas Esp Psiquiatr 2001;29(6):390-395.
(3): Rodríguez-Sosa, J.T.; Suárez-Lovelle, A.; Navarrete-Betancort, E.; González-Hernández, A.: "Terapia electroconvulsiva en la demencia". Actas Esp Psiquiatr 2013;41(3):204-7. Disponible en:
(4): Chuquizuta Ramos, C.M.; Vidal Miranda, A.M.; Luna Matos, M.L.: "Efectos secundarios de la administración de Terapia electroconvulsiva (TEC)". Rev. Psiqu. y Salud Mental Hermilio Valdizan, 2006; 7 (1): 59-64. Disponible en:
(6): Marín, J.L.; Fernández Guerrero, M.J.: "Tratamiento farmacológico de los trastornos de personalidad". Clínica y Salud, 2007; 18 (3): Págs. 259-285. Disponible en:

lunes, 22 de diciembre de 2014

Vocaciones ocultas

¡Hola a todos otra vez!

Post relacionado con la residencia; no todo es psicopatología (mal que me pese u.u).
Se titula "Vocaciones ocultas" porque tiene algo que ver con la mía. Pero os voy a poner en antecedentes primero.

Como todos los que me seguís sabéis de sobra, soy enfermera -y muy orgullosa de ello que estoy-. Pero de pequeña yo quería ser escritora. Es decir, escritora profesional, de ésas de publicar libros gordísimos y que a la gente le encantasen. No veía nada más allá de eso cuando fuera mayor.
Luego con el tiempo, esa otra vocación quedó arrinconada -aunque no desechada; sigo escribiendo por puro placer y vicio-, porque apareció otra, que es la que me ocupa actualmente.
Pero yo sigo queriendo ser escritora.

Y diréis ¿qué tiene que ver esto con la residencia? Pues que en ella hay que escribir mucho. Muchísimo -las enfermeras con las que he rotado me han dicho que escribo unos relevos que da gusto leer, muy detallados... en algo se tenía que notar la escritora que llevo dentro-. Entre otras cosas, el temido "LIBRO DEL RESIDENTE".
Suena emocionante el nombre, ¿no es cierto? Pues mirad... sí y no. No nos vamos a engañar.

Empecemos por el principio.
El "Libro del Residente" es un documento de Word que tú tienes que ir rellenando y que contempla varias cosas. En el mío, por ejemplo, tienes que ir reflejando: 
-Congresos a los que vas.
-Fechas y servicios de las rotaciones.
-Meses en los que haces guardia, cuántas haces y dónde.
-Las vacaciones y días de libre disposición que te tomas.
-Entrevistas que tienes con tu tutor.
-Cursos que haces (y que impartes).
-Sesiones clínicas a las que has ido (o dado).
-Particularidades de tus rotaciones, como interconsultas que has hecho, intervenciones en situaciones de crisis, reuniones de equipo...
-Redactar una memoria reflexiva de cada rotación. 

El penúltimo punto no siempre podemos rellenarlo los EIR; pero es que el Libro es el mismo para todos: EIR, MIR y PIR. Por eso incluye cosas que a los enfermeros nos suenan extrañas para rellenar.
También incluye anexos, como los permisos de vacaciones y libre disposición, los criterios de evaluación, teléfonos de contacto importantes de cada Área de Salud...

Esto es lo chachi. Lo que no es tan chachi es el tiempo que te lleva escribirlo porque, salvo la memoria, el resto es muy mecánico: sobre todo es copiar y pegar el servicio en el que estás y adjudicarte un nivel de responsabilidad o independencia en el desempeño de tu trabajo (1: no haces nada solo; 2: avisas y luego haces; 3: haces y luego avisas). Y en lo que respecta a los congresos, igual: copias y pegas tu nombre y el del congreso; lo único que cambias es el nombre de la comunicación oral o del póster.

Sinceramente me lo paso genial escribiéndolo, sobre todo por la parte que le toca a la memoria. Me sirve para saber lo que he hecho, cómo lo he hecho, lo que me queda por aprender y cómo podría aprenderlo. Ahí sí que sale mi faceta de escritora de forma "oficial", porque eso es realmente lo que leen los encargados de la Unidad Docente.
Además mi tutora lo revisa -y lee- cada vez que nos vemos, se cerciora de que lo voy rellenando en mis tiempos y anota que lo ha visto.

Te lleva tiempo hacerlo, pero tienes toda tu formación compilada.

Yo me dedico a él los domingos por la tarde. No me gusta salir ese día, con lo cual enciendo el ordenador y empiezo a escribir o copiar. Así y poco a poco lo tengo al día y no tengo que pegarme el atracón a escribir la tarde antes de la entrevista con la tutora o la entrega de la memoria. Y además así puedo releerlo y poner o quitar detalles, ampliar más o menos...

Y poco más.

Por si os interesa, aquí tenéis un poquito más de información sobre el libro del residente -artículo 18-.

¡Nos leemos pronto!

Nurse Lecter

jueves, 11 de diciembre de 2014

"Siempre saludaba"

¡Hola a todos!
Vamos con el post patológico mensual.

Aquí me ocurre lo mismo que con la entrada del suicidio: que me atrae y me asusta al mismo tiempo.
Esta vez nos iniciaremos un poco en la psicopatía.

La cultura popular ha influido mucho en lo que entendemos por "psicópata". A todos estos los conocemos, ¿verdad? ¡Y de hecho algunos nos encantan!

Os preguntaréis quizás el por qué del título. Se refiere a la crónica negra (y en ocasiones morbosa), dado que muchos asesinos han sido calificados de psicópatas. Más de una vez, cuando una persona ha asesinado a otra, salen las típicas vecinas mayores declarándole a los reporteros que cubren el suceso en el telediario de las tres: "No lo entiendo... era una persona muy educada, siempre saludaba cuando nos cruzábamos en el portal... Esto no se veía venir".

Muchos autores incluyen la psicopatía dentro del trastorno antisocial de personalidad, por tener características similares. Pero no siempre esto es así; son entidades parecidas, pero no iguales. (1)

Las preguntas que intentaremos responder, como siempre, son las siguientes:

(Leer un post con música de fondo nunca está de más...)

1) ¿Cuáles son las características de un psicópata? (2)
La primera de todas es la falta absoluta de empatía, tratando a los demás no como personas, sino como objetos o instrumentos para lograr lo que quieren. Son incapaces de ponerse en el lugar del otro. Eso se debe a que su sistema límbico -que se encarga de las emociones-, no funciona bien o simplemente no funciona. Un psicópata es capaz de ver a un hombre maltratando a una mujer, o presenciar un robo, y le da exactamente igual. Ni se inmuta.
También se caracterizan por no tener remordimientos ni conciencia moral. Ellos mismos pueden causar daño a quien sea (familia, amigos, compañeros de trabajo), y no importarles las consecuencias. Les es indiferente lo que tienen que hacer para conseguir algo -"El fin justifica los medios", que dijo Maquiavelo-. Si tienen que mentir, mienten sin reparo... y otras cosas peores. Por eso son también peligrosos.
Otro detalle importante en los psicópatas es que se caracterizan por ser inteligentes. Y no poco. Todo lo que hacen o dicen está planeado meticulosamente. 
En ellos también se da una paradoja muy importante: si se someten a programas de rehabilitación y psicoeducación, van a más en todas sus características. ¿Por qué? Porque esos programas son su arma perfecta para fingir mejor. Simulan que están "rehabilitados", pero no lo están. Y nunca lo estarán. Un psicópata no se rehabilita jamás.
Sin embargo sí se le puede "condicionar" o "reconducir"; y en el caso de problemas legales, incluso confesar. ¿Cómo? De una manera que podría resultar rastrera si la psicopatía fuera inocua: tocando su ego. Por ejemplo, algún caso ha habido de psicópatas que han confesado su crimen no por arrepentirse, sino por conocer que hay otros delincuentes o asesinos que han hecho mucho más que ellos y más eficientemente. Se sienten tan heridos en estos casos que tienden a confesar. De igual manera pueden funcionar en sociedad; se trata de convencerles de que salen ganando si no incumplen la ley. (3)
Vale, la teoría parece sencilla, pero seguro que en la práctica no es fácil.


2) ¿Existen factores de riesgo o causas en la psicopatía? (4)
Pues podría decirse que sí. Estudios de reciente publicación indican el peso de la genética. Por ejemplo, se está estudiando la relación de este problema con una enzima que todos conocemos: la MAO.
También hay que tener en cuenta anomalías estructurales cerebrales: el sistema límbico explicado en la pregunta anterior, problemas con la corteza prefrontal y menor tamaño de la amígdala y del hipocampo. También se han visto alteraciones pre-frontales en la sustancia blanca.
En unos links que he dejado más adelante también se pone de manifiesto la importancia del entorno, sobre todo en la infancia, que es donde más maleabilidad hay, Cuanto mejor sea dicho entorno, menos posibilidades hay de favorecer la psicopatía.


3) ¿Disponemos de escalas que midan el grado de psicopatía?
Sí, sí que las hay. Por ejemplo, la escala de Hare, de 1991.
Consiste en veinte preguntas, cada una de las cuales puntúa de 0 a 2 puntos. Por tanto, la máxima puntuación que se puede alcanzar es 40.
Los valores son (5)
Alto: puntuación ≥ 30 en la escala. 
Intermedio: puntuación entre 21 y 29. 
Bajo: puntuación ≤ 20.

Hay también otras escalas de cribado, como la PCL-SV. Existen otras para valorar la psicopatía en gente joven (PCL-YV y APSD), e incluso una versión reciente de auto-informe, la PCL-Self.(6)


4) ¿Es posible detectar a un psicópata?
Esta pregunta realmente es difícil... Quizás me meta en camisa de once varas, pero es relativo. Normalmente disimulan muy bien, pero pueden acabar delatándose. 
No voy a entrar en detalles, pero en la planta tuvimos en su momento a una persona que daba el perfil de psicopatía. Hizo ciertas cosas de las que no se arrepentía; es más, esta persona se reía y enorgullecía de esos actos y cuando le preguntamos si estaba arrepentida, respondió tajantemente que no. En cuanto a la dinámica de la planta, la adoptaba según le convenía. Cuando necesitaba algo del personal, cambiaba su comportamiento radicalmente, o no tenía escrúpulos para conseguir lo que quería.


Pero... también hay psicópatas que no se parecen en nada a los de la fotografía que encabeza el post. Y para muestra un botón:
En su momento leí una entrevista que le realizaron a un señor llamado James Fallon. Recuerdo que salió publicada un mes después de empezar la residencia y tras leérmela cambió un poco mi visión. Espero que os guste si no la visteis cuando se publicó:
James Fallon: "¡El mal está dentro de mí!"(7)
En el mismo hilo dejo otra versión de la misma noticia; esta vez corre a cargo de la BBC:
"James Fallon: el científico que lleva un asesino dentro".

Espero que os haya gustado este post; muchas gracias por dedicar parte de vuestro tiempo a leerlo, y recordad: no todas las veces hay que fiarse de los vecinos que siempre saludan.


Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
(1) Pozueco Romero, J.M.; Moreno Manso, J.M.: Blázquez Alonso, M.; García-Baamonde Sánchez, M.E.: "Psicopatía subclínica, empatía emocional y maltrato psicológico en la pareja: empatía cero negativa y violencia instrumental-manipulativa".Clínica Contemporánea, 2013. 4, (3): 223-243. Disponible en:
http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/clinicacontemporanea/cc2013v4n3a2.pdf

(2,3): Díaz, C.: "Psicopatía y violencia en el individuo y en el Estado".Vertias 2009; 4, (20): 75-93 . Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/2911/291122915004.pdf


(4): López, S.: "Revisión de la psicopatía: Pasado, presente y futuro". Revista Puertorriqueña de Psicología, 2013. 24 (2). Disponible en:
http://reps.asppr.net/ojs/index.php/reps/article/view/226/228

(5): Decety, J.; Chen, C.; Harenski, C.; Kiehl, K.A.: "An fMRI study of affective perspective taking in individuals with psychopathy: imagining another in pain does not evoke empathy". Front Human Neurosci, 2013. 24 (7): 489. Disponible en:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3782696/

(6) Pueyo, A. A.; Echeburúa, E.: "Valoración del riesgo de violencia: instrumentos disponibles
e indicaciones de aplicación". Psicothema 2010. 22, (3): 403-409.

(7) Revista "XL Semanal". Entrevista publicada el 22 de junio de 2014 y realizada por Martin Knobbe y Alexandra Kraft.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Puente agridulce. Compensará.

Buenos días a todos.

Esta entrada está pensada para todos los que habéis estudiado este puente en general... y para los opositores EIR en particular. Los nervios son ya intradérmicos. Y vienen fechas aún peores, como la Navidad.
Han sido tres días complicados jodidos -vamos a decirlo claro, ¿no?-. Lo sé.
Eso de que tus amigos no enfermeros (o los que son enfermeros pero no están preparándose este examen), te digan: 
-Va, sal un rato, que tienes tres días y llevas estudiando meses... ¿qué más te dan un par de horas?
Y tú insistes educadamente:
-No, de verdad, no puedo, tengo que repasar *inserta disciplina aburrida, tipo Epidemiología, Salud Pública, Nutrición, anatomía del sistema nervioso, Administración o Bioestadística*. El examen está ya muy cerca y es donde hay que apretar.
-Bueno, como tú veas; pero yo desde luego saldría.
Es en ese momento cuando empiezas a contestarles mentalmente: "Ya, tú sí pero yo no". Y por tener la fiesta en paz dejas que tus apuntes te absorban.

Hay personas a las que les va mejor salir un poco estos días para desconectar. A mí me hubiera entrado un sentimiento de culpa tremendo -soy muy agonías para eso, la verdad-. Por eso opté por enjaularme en mi habitación.

Si os soy sincera, yo no me acuerdo de mi estado de ánimo en el puente del año pasado. ¿Sabéis por qué? Porque para mí todos los días eran iguales. Sólo distinguía los domingos porque mi familia no sale ese día, y los jueves porque era cuando yo iba a la academia. Pero los otros cinco días eran exactamente el mismo, o eso me parecía a mí. El puente para mí no se diferenció en NADA del resto de semanas del año.

Todos los que hemos pasado por esto hemos tenido alguna vez la sensación de stand-by porque nos encerramos entre cuatro paredes, para estudiar cosas que a veces interesan, y a veces no. Y no tiene por qué ser en fechas como éstas, sino en otras que no sean significativas. La primera semana de octubre, o a mediados de julio por poner algunos ejemplos.
Lo que sí recuerdo es cómo me organicé el estudio en el puente. Me estudié/repasé las asignaturas que más me motivaban: Psiquiatría (cómo no), Cardiología, Obstetricia, parte de las teóricas -no todas, sólo las que me gustan-, Urgencias y Emergencias, Heridas, Digestivo... Mi filosofía fue:

"Si no salgo, por lo menos me entretengo estudiando"

Y la verdad que no me aburrí. Como me encantaba -y encanta- todo lo que me miré, me cundió muchísimo. Cogí un poco de todo, ya lo veis, y fueron tres días más ligeros.
Que estuviera a gusto con lo que estudiaba no quiere decir ni por un momento que no me arrepintiese un par de veces de no haber quedado con mis amigos. Pero con las mismas apartaba ese pensamiento y seguía a lo mío con libros y apuntes. "Si te has quedado aquí es por algo, ya tendrás tiempo de salir a celebrar tu plaza porque lo bueno se hace esperar", me decía a mí misma.




Cada uno ha afrontado el puente con una estrategia distinta: unos hacen esquemas, otros se estudian lo que les gusta, los de más allá buscan blogs o cuentas de Twitter que les pueden ayudar a memorizar, los de más acá hacen lo mismo pero con la finalidad de motivarse, aquellos dedican dos horitas a despejarse viendo una peli pero el resto del tiempo estudian a muerte... y todas las opciones son estupendas. Sólo es encontrar la que más te satisfaga.

Así que espero que este puente os haya cundido. Veréis que merecerá la pena.

Mucho ánimo a todos.

Nurse Lecter

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Guardiana

¡Alóoo!

Hoy hago post corto. Relacionado con la residencia por otra parte.
A mí me encanta explicar las rotaciones, lo que hago en ellas y demás... pero después de seis meses he caído en la cuenta de que me he dejado sin contar una parte importante: las guardias.

En el caso de nuestra Unidad Docente se nos permiten como máximo cinco guardias al mes. Todas de tarde, eso sí. Noches y festivos no, y además no las cobramos. Porque sí, queridos lectores: las guardias se cobran aparte. No es un dineral, pero te ayuda con cosas como la gasolina o los gastos de los congresos.
En cuanto a los días, mi co-R y yo nos ponemos de acuerdo con nuestras "R mayúsculas" para no coincidir dos o tres el mismo día -aunque a veces nos ha pasado y han sido guardias muy divertidas, jajajaja-.
¿Y dónde las hacemos? En Agudos. Antes existía una unidad específica de Urgencias Psiquiátricas; no era un cubículo dentro de Urgencias generales, sino una sala grande, con diez camas normales y dos habitaciones individuales con camas de contención mecánica por si se daba el caso. Pero gracias a los recortes (nótese la ironía) ya no disponemos de esa Unidad y vamos a la planta a hacerlas.

Lo que se hace por la tarde no dista mucho de la mañana: medicación de la merienda, administración de heparina a los contenidos, preparación de los fármacos que se darán a las once de la noche (la pauta en nuestra unidad de Psiquiatría normalmente es desayuno-merienda-23h), constantes vitales a los que lo precisen, y estar un poco "a lo que surja".
Como todo, hay guardias tranquilas, guardias horribles, guardias aburridas, normales... no sé, hay variedad. Ayer tuve y fue algo movidita, pero en cambio la anterior fue muy tranquila.


Y poco más en este aspecto.
Entrada muy breve en comparación con las que he llegado a escribir, ¡pero menos da una piedra!

¡Nos leemos enseguida!


Nurse Lecter

martes, 18 de noviembre de 2014

Reconocimiento

Hola de nuevo.

Hoy me apetece daros a conocer una parte de la especialización de la que no siempre se habla en los blogs de los residentes, y que es desconocida en gran parte.
Se trata del tutor de la residencia, una figura muy importante que te acompaña a lo largo de los dos años de aprendizaje.

En todos los casos es un enfermero especialista con mucha experiencia atesorada, que trabaja en un recurso asistencial por el que vas a rotar en el Área de Salud en la que haces la residencia. Además ha de hacer un curso de investigación que lo capacite para ayudarte en un aspecto tan esencial como es el proyecto de investigación que tienes que llevar a cabo durante la residencia.
Normalmente ellos mismos se prestan a tutorizar a los residentes de buenísima gana; es decir, desde la Unidad Docente no les dicen: "Tú, te ha tocado quieras o no". Son gente joven (por lo menos en el caso de mi Comunidad), que cogen al resi con mucha ilusión y que están dispuestos a lo que haga falta con tal de formarlos lo mejor posible. Una tutora -lo digo así porque la mayoría son mujeres este año- es algo así como tu "mamá" en lo que a la resi se refiere.
Sí, he escrito "mamá" y no "madre" porque ninguna de ellas es una Rottenmeier que marca distancias con el resi; no son secas ni frías, sino al revés. En nuestro caso, todas super cálidas y muy implicadas con mis co-R y conmigo.
Se llega a una complicidad inimaginable a poco que ambos -tutor y residente-, tengan ilusión por lo que hacen.

De forma general llevan un seguimiento estricto sobre el residente. Pero no "estricto" en el sentido de que no te dejan hacer nada, sino de que están muy pendientes de ti: se preocupan de que estés cómodo, no dudan en ayudarte si tienes algún problema de cualquier tipo, te resuelven muchas dudas de temas administrativos -días de permiso o asistencia a formación e investigación-, están siempre en contacto con la Unidad Docente, te avisan de cursos y congresos que pueden interesarte si tú no los conocías, te animan a presentar trabajos, revisan el Libro del Residente...
Y por supuesto, te supervisan y tutorizan el proyecto. Te van indicando las pautas, te orientan si te ves perdido, te ayudan en su elaboración, lo preparan contigo o ultimáis detalles juntos, por mencionar sólo algunas cosas.

También tienen delimitadas una serie de entrevistas al año con el residente. En nuestro caso son cuatro como mínimo. La primera es una toma de contacto con su "r minúscula": situación familiar y social (estos sobre todo por los resis que vienen de otra Comunidad), aficiones, gustos, motivación y expectativas al inicio de la residencia. Las siguientes son más de seguimiento: cómo vas, si has tenido problemas en algún rotatorio, qué has aprendido, qué es lo que más te gusta.
Ellos nos evalúan a nosotros, pero el proceso también se da a la inversa. Sí, el residente evalúa al tutor. Luego esa evaluación se manda a la Unidad Docente.
¿Y qué evalúan los tutores? Pues la motivación, la cumplimentación del Libro del Residente, el proceso de elaboración del proyecto (que les vayas entregando lo que te piden en las fechas acordadas, el conocimiento que tienes del tema del proyecto..), tu disposición a trabajar, y hablan con los colaboradores docentes sobre cómo te desenvuelves en la rotación.

Ése es otro tema que quería abordar en el post: la diferencia entre tutor y colaborador docente.
Éste último es el enfermero o enfermera que está trabajando en el servicio asistencial por el que rotas, y puede coincidir o no que sea tu tutor. Eso sí, tiene que ser obligatoriamente especialista. Son los encargados de evaluar la rotación.
Por tanto, lo que es el colaborador docente de la residencia sería el equivalente al tutor de prácticas en la carrera.


Por mi parte y en cuanto a mi caso, no tengo quejas sobre mi tutora. Es joven, muy simpática, muy cariñosa y se vuelca mucho conmigo. Se preocupa mucho por mi comodidad y por que aprenda todo lo posible; está muy implicada. Además y ya a nivel personal, también le interesa cómo voy en general y lo que siento acerca de esta experiencia. He llegado a tener mucha complicidad con ella.
En el proyecto también se está portando divinamente. Me ha puesto en contacto con otra enfermera que controla mucho sobre mi tema de proyecto -ya desvelaré cuál es, ¡¡jajajaja!!-, y está encantada de ver que todo eso ha resultado muy útil.
Y con las colaboradoras igual: acabo el rotatorio y sigo hablando con ellas.

Lo mejor de todo es que al terminar la residencia se sigue manteniendo el contacto con los tutores y con algunos colaboradores, pero ya como amigos. Ese contacto no suele perderse. Lo sé por los enfermeros que han acabado la residencia en mayo de 2014. Y aunque no hayas terminado: por ejemplo, en mi hospital nos han apuntado las primeras a la comida de Navidad del servicio ("¡sin las resis esto no es una comida de Navidad como Dios manda!").

Espero que este post haya sido útil y os haya ayudado a conocer un poco más lo que significa tutorizar a un residente. No siempre la gente lo sabe.

Muchas gracias una vez más por leer esta entrada.
¡Hasta la próxima!
Nurse Lecter

martes, 11 de noviembre de 2014

Suicide

¡Muy buenas a todos!

Esta nueva entrada se ha hecho esperar. Mil perdones, pero es que entre cursos, sesiones, clases, rotaciones y congresos voy un poco ahogada.
En esta ocasión no quiero aburriros con enfermedades mentales más "habituales", como la esquizofrenia, la depresión o la ansiedad; las abordaré también, pero tiempo al tiempo.
Hoy hablaremos de algo que a mí me atrae como objeto de estudio, pero que también me impresiona y asusta: el suicidio. Y como siempre, vamos a "desmenuzarlo":

1) ¿A qué se debe? Circunstancias precipitantes (1):
Un aspecto importante en el suicidio es la enfermedad mental previa, como en el caso de la depresión. Aunque no podemos despreciar que se asocia también a patologías orgánicas: la epidemia de SIDA en su momento iba de la mano con un importante número de suicidios. Algo parecido ocurre con el cáncer.
También se ha asociado a AVE -Acontecimientos Vitales Estresantes, como podrían ser, por ejemplo, el desempleo (2)-, problemas familiares o consumo de sustancias. No obstante un porcentaje de estos suicidas no habían dado muestras de que esta idea pudiera rondarles.

2) Factores de riesgo (3):
Los más destacables son:
a) Sexo: las mujeres se centran más en la ideación y el intento. En cambio, los hombres llegan a consumarlo. Además, el género influye en el método: ellas no son tan "violentas" -fármacos, autolesiones...-. Ellos sí: precipitación, ahorcamiento, armas de fuego. Quizá por eso se consuman los suicidios masculinos, porque sus métodos son más efectivos en este aspecto.
b) Edad: normalmente es directamente proporcional (a más edad, más riesgo); este problema se da en personas con edades comprendidas entre los 40 y los 50 años. Aunque parece que están "cambiando las tornas", como suele decirse: se nota un repunte en el intervalo de los 15 a los 24 años.
c) Trastornos médicos, ya explicados en el punto 1).
d) Conducta suicida previa.
e) Antecedentes familiares. Este punto no está del todo claro, ya que no se sabe si se debe a la genética o al entorno del individuo.
f) Otros: estado civil, nivel socio-económico, etnia, trastorno de ansiedad... Y estudiando la asignatura de Psiquiatría en la carrera nuestra profesora nos comentó que el momento del año también influye: se observan más casos de suicidio en las estaciones menos "extremas", como la primavera y el otoño.

3) Actuación ante el paciente suicida :
Lo primordial es primero salvar la vida del paciente; ya habrá tiempo de hacer un diagnóstico psiquiátrico.
Por supuesto, la manera de actuar dependerá del tipo de acto cometido: el procedimiento a seguir difiere entre un ahorcamiento, una precipitación o una ingesta de medicación.
Posteriormente, y cuando la situación vital está estabilizada, se puede entrevistar al paciente, recabando información general (tentativas previas situación familiar y social...), y específica sobre el intento en sí: por qué lo hizo, cómo se encontraba anímicamente, si había alguien cerca. Y además, es muy importante tomarse en serio todos los gestos parasuicidas que tratemos (4).
El paciente puede ingresar, quedarse en observación o irse de alta, según decida el psiquiatra.
Además, tenemos diversas escalas de valoración del riesgo de suicidio (5).

4) ¿Intento real o llamada de atención?
Esto es importante: debemos diferenciar el gesto autolítico real del que se hace con previsión de socorro (es decir, aquel en el que el paciente avisa a sus familiares antes, o lo deja todo preparado para que lo encuentren pronto). En varias ocasiones esta verbalización está íntimamente ligada a un trastorno de personalidad, tipo límite o histriónico.
En el tiempo que llevo rotando en Agudos, he visto muchos casos del segundo tipo; del primero casi ninguno. No ha ingresado prácticamente nadie que realmente haya intentado suicidarse. En cambio, los que he tratado en mi día a día han sido suicidas "de boquilla", por decirlo de algún modo. Llegan a la puerta de Urgencias diciendo que "quieren matarse" (cito textualmente); que van a tomar pastillas -o han tomado ya dos o tres que no implican riesgo alguno-, tirarse por un puente o poner la cabeza en las vías del tren. Y en cuanto el psiquiatra les dice que cumplen criterios de ingreso les cambia la cara; ahí nos damos cuenta de que lo más probable es que no sea cierto, pero por precaución los subimos a planta. Aunque a veces no hace falta ni eso: ven la sonda orogástrica para el lavado de estómago (caso de ingerir medicación), y se ponen pálidos.


También quiero comentaros la existencia de una "variante" -llamémoslo así-, del suicidio: el llamado "Efecto Werther" (6) o "fenómeno copycat"
No sabía cómo se llamaba, pero sí en qué consiste: en el suicidio siguiendo a una figura concreta (7). Esto seguramente se observa más si lo relacionamos con personajes famosos: por lo que nos explicaron en clase, ocurrió cuando murió Marilyn Monroe; también pasó con Kurt Cobain y en Japón, en la década de los 80, con una famosa cantante. En todos los casos citados ha habido suicidios posteriores de fans.
Dejo aquí las únicas referencias periodísticas que he podido encontrar:

Kurt Cobain: http://elpais.com/diario/1997/05/16/sociedad/863733608_850215.html
Yukiko Okada: http://elpais.com/diario/1986/12/06/opinion/534207613_850215.html

También quisiera compartir una pequeña observación acerca de la influencia social en este problema. Me refiero, por ejemplo, a las tribus urbanas.
Seguro que todos recordáis a los emos, y cómo los ve la sociedad en relación al suicidio. Bien, pues teniendo en cuenta la franja etaria en la que se encuentra (o encontraba, porque de un tiempo a esta parte no he visto a ningún chico o chica emo) este colectivo, no debemos perder de vista la "maleabilidad" y la inestabilidad que presentan, aparejadas a su edad. Es un periodo muy complicado en el que hay mil y un cambios.
Para muestra, un botón: http://www.esmas.com/noticierostelevisa/noticieros/730475.html
Todo esto me lleva a pensar en lo importante que es la prevención del suicidio incluso antes de la adolescencia. ¿Cómo? Con información; vamos, con Educación para la Salud, que normalmente es la mejor arma. Explicarles que es vital tener una buena autoestima, buenos amigos y -aunque es muy complicado a estas edades-, los pies en la tierra o la importancia de escucharles y hablar con ellos, entre otras cosas.

Como broche final, vídeo positivo :)




Y hasta aquí la "entrada patológica". Espero que os haya gustado, muchas gracias por leerla.
¡Nos vemos pronto!
Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) Pacheco Tabuenca T.; Robles Sánchez, J.I.: "Emergencias extrahospitalarias: el paciente suicida". Sanid. mil. 2011; 67 (4): 345-353. Disponible en la web:
http://scielo.isciii.es/pdf/sm/v67n4/articulo2.pdf

(2) Espino Granado, A.: "Crisis económica, políticas, desempleo y salud (mental). Economic crisis, politics, unemployment and (mental) health". Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 2014; 34 (122), 385-404. Disponible en la web: http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v34n122/10debate01.pdf

(3) García de Jalón, E.; Peralta, V.: "Suicidio y riesgo de suicidio". ANALES Sis San Navarra 2002; 25 (3): 87-96. Disponible en: http://recyt.fecyt.es/index.php/ASSN/article/view/5559/4572

(4) Climent López, C. E.; Castrillón Muñoz, E.; Alberto Miranda, C.; González Caro, C. H.; Conde Ramírez, S. A.; Torres, F.: "Tratamiento del intento suicida". En: Asociación colombiana de Facultades de Medicina., editores. "Guías de práctica clínica basadas en la evidencia: Urgencias psiquiátricas", 2014. Disponible en:
http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/Urgencias%20Psquiatricas.pdf

(5) González Macip, S.; Díaz Martínez, A.; Ortiz León, S.; González Forteza, C.:González Núñez, J. J.: "Características psicométricas de la Escala de Ideación Suicida de Beck (ISB) en estudiantes universitarios de la ciudad de México".Salud Mental, 2000. 23 (2): 21-30. Disponible en:
http://www.medigraphic.com/pdfs/salmen/sam-2000/sam002d.pdf

(6) "Reivindicando la vida" ASULAC, 2014, 1. Disponible en:
http://www.asulac.org/revistas/RevistaAsulacNro002.pdf#page=26

(7) Durá Llopis, M.: "Perfil socio-cultural del suicidio infantil". Isla de Arriarán, 2009; 34: 301-308.




martes, 28 de octubre de 2014

Serie del mes

Hellooooo!!!

¿Cómo vais? Espero que bien.

Bueno... post cultural del mes, ¡al lío con él!

Se trata de una serie, la primera de esta sección. Es una de mis tres preferidas, y además muy famosa. A lo mejor alguno de vosotros es incluso seguidor de la misma. Y aprovechando la tesitura de que se acerca Halloween, es un muy buen momento para escribir una entrada sobre ella.

Estoy hablando de "American Horror Story". Para los que no la conozcáis (supongo que seréis pocos) sabed que ya va por su cuarta temporada... y dos particularidades: 
1) No es consecutiva. Es decir, cada una de las temporadas es diferente en tiempo, espacio, argumento y personajes. Podéis ver primero la que queráis, y en el orden que os dé la real gana.
2) Dentro de una misma temporada, no todos los capítulos están dirigidos por la misma persona. Hay varios directores.

Y si bien la temporada que hoy os muestro aquí no es mi favorita, está muy bien ambientada. Su subtítulo es "Asylum", que traducido literalmente del inglés significa "manicomio".



Título: "American Horror Story: Asylum"
Dirección/Creación: Ryan Murphy; Brad Falchuk
País: EEUU
Fecha de estreno: 17/10/2012
Fecha de emisión: 17/10/2012-23/01/2013
Canal de emisión: FOX
Capítulos: 13
Género: Thriller, terror
Reparto principal: Evan Peters, Jessica Lange, James Cromwell, Lily Rabe, Sarah Paulson, Zachary Quinto, Joseph Fiennes.
Guión: James Wong, Jennifer Salt, Tim Minnear, Ryan Murphy, Brad Falchuk...
Productor: Ryan Murphy






Su hilo conductor es la ficticia Institución Mental Briarcliff, en el año 1964; no obstante parte de la historia transcurre también en la actualidad. Además, van entrelazándose diversas vivencias dentro de una misma temporada.
Un chico, llamado Kit Walker (Evan Peters), es acusado de asesinar a varias personas y a su esposa, Alma. Por ello es internado en este manicomio. Allí conoce, entre otros, a Lana Winters -Sarah Paulson-, una periodista empeñada en descubrir al asesino y sus motivos, y a Grace (Lizzie Brocheré), una chica cuyo único deseo es escapar.
Pero una cosa son los pacientes, y otra muy distinta los trabajadores. Tal y como pasaba hasta hace relativamente poco tiempo, en "American Horror Story: Asylum", hay médicos y religiosas encargadas del cuidado de los enfermos.
Entre los primeros merece la pena citar al doctor Oliver Thredson -Zachary Quinto-, un especialista joven y defensor de los últimos avances en Psiquiatría; y al doctor Arthur Arden (James Cromwell), de más edad y que realiza experimentos con los pacientes. En cuanto a las segundas, destacan especialmente la hermana Jude -encarnada por la ENORME Jessica Lange-, una monja con mucha mano dura que atraviesa una crisis de fe; y la dulce hermana Mary Eunice (Lily Rabe), que no haría daño a una mosca. Hay muchos más personajes, tan interesantes o más que los principales, pero prefiero que los descubráis vosotros mismos.
En cuanto a las pequeñas historias que van entretejiéndose en esta temporada, hay alguna que otra que puede dejaros un poco descolocados.
Dejo el opening, el cual tradicionalmente pone los pelos de punta por sí mismo... y cumple su función de ir abriendo boca:



Respecto a mi opinión personal, antes he explicado que no es de mis temporadas predilectas. Pero tengo que admitir que han logrado el ambiente siniestro, deprimente y (por qué no decirlo), angustioso de los manicomios que antiguamente existían. Incluso aquí podemos ver algunos de los tratamientos usados en aquel entonces, como las duchas de agua fría. Por no mencionar el trato de los psiquiatras y las religiosas para con los pacientes. Hay algunos momentos en los que tú como espectador sufres y te sientes impotente, o por lo menos eso me pasaba a mí. Pensaba: "Ay, por favor, qué horror...". Al margen de estas observaciones, todos los actores están impecables; sus respectivos papeles son como anillo al dedo.

Como nota sentimental, contaros que le tengo mucho cariño a esta temporada. 
Coincidió con que yo empezaba el último curso de la carrera, que es donde tienes más libertad en las prácticas, y me vi la serie mientras rotaba por Urgencias (uno de mis prácticums preferidos, todo hay que decirlo). Y mientras la veía, recuerdo que pensaba: "Bueno, evidentemente la Psiquiatría ha avanzado muchísimo, y esto es posible que esté exagerado; pero aun así y por lo que estoy viendo, la patología mental me parece alucinante. Así que si la cosa ha ido a mejor, no estaría mal trabajar en Psiquiatría alguna vez"... y ahora mirad, ¡jajajaja! Se ve que era cosa del destino.
Alguna que otra amiga -no enfermera, apuntémoslo- me ha hecho la inevitable pregunta: "Pero si esto es todo de psiquiátricos y tal, ¿cómo puede no gustarte? Si es lo tuyo, ¿no estás haciendo esa especialidad?". Y no, no es que no me guste el tema patológico de esta temporada, sino otras cosas que no puedo contar porque si no spoileo demasiado.
Pero que esto no os tire para atrás, porque para casi todo el mundo "AHS: Asylum" es la mejor de las cuatro vertientes de esa formidable serie -como en tantas otras cosas que adoro, no me pidáis objetividad aquí, ¡es imposible!-.

Espero no haberos aburrido demasiado con este post.
¡Hasta más ver!

Nurse Lecter

jueves, 23 de octubre de 2014

Segunda rotación: Agudos (II)

¡Hola otra vez!
No sé si recordaréis que en mi anterior entrada expliqué que dividiría mi rotación de Agudos en dos posts por su extensión. Aquí va la segunda parte (si no leíste la primera puedes hacerlo aquí).
No hablaré aquí sobre la planta propiamente dicha, sino sobre mi valoración u opinión.


Tengo que admitir que Agudos no es de mis recursos favoritos. Aunque sólo he rotado por el CAD y por aquí, me han hablado del resto de rotaciones, tanto enfermeros ya especialistas, como los que han acabado este año y mis diferentes "R mayúscula". Y por lo que me han contado deduzco que los que me esperan me van a gustar mucho más.

También partimos de la base de mis preferencias: entre un hospital y un recurso comunitario (Centro de Salud Mental, Rehabilitación, Infanto-Juvenil...), prefiero la segunda opción. ¿Por qué? Por varias razones:
1) Veo la hospitalización demasiado "mecánica" o "cerrada", no sé si me explico: a tal hora se hace esto, a tal otra aquello, luego lo de más allá... Son horarios muy delimitados, y no siempre se da pie a "entretenerte" más de la cuenta con él: cuando no te interrumpe alguien para algo, el paciente tiene que ver al psiquiatra, o es la hora de las constantes, o la de comer.
2) No los ves en su entorno: no sabes cómo interactúan con su familia -y os aseguro que sólo observando a las visitas no tienes los datos suficientes-, cómo se desenvuelven en el día a día, las dificultades que presentan en cuanto a contacto social...
3) Los propios horarios y las pautas de medicación: ellos no están acostumbrados a comer o cenar tan temprano, muchos ni siquiera meriendan habitualmente, o repercute incluso en cosas tan simples como el aseo: no todos se duchan por la mañana, sino en otro momento del día. Les trastocamos los horarios, y en estos casos eso no es del todo adecuado.
Lo de la medicación es cosa aparte: "¿Por qué llevo dos pastillas iguales si antes sólo era una?" "¿Por qué el psiquiatra de aquí me cambia el tratamiento cada poco tiempo?" "¿Qué dosis llevo de _______ *inserte aquí medicamento psiquiátrico que toma habitualmente el paciente*?" "Con tanta pastilla voy muy amodorrado todo el día, ¿no podrían bajarme la dosis?", y mil cuestiones más. Una de las más recurrentes es que no se las quieren tomar: negocian, las escupen -con o sin disimulo-, se enfadan... Son cosas con las que no siempre están de acuerdo, y hay que lidiar con ello.
4) Cuando hablas con los pacientes tiendes a centrarte más en el episodio que los ha llevado a ingresar (aunque puntualizo, no descartas la visión global). A mí me gusta hacerles un seguimiento general en un ambiente relajado y no amenazante, en el que no se sientan cohibidos o les dé miedo contestarme. 
Entendedme: no es lo mismo que se plante delante de ti una enfermera con una chaquetilla sobre la ropa de calle en una consulta acogedora -en la que puedes entrar acompañado si lo deseas- que la misma enfermera con un pijama completo blanco en un despacho de hospital, frío e insípido, donde sólo estás tú; además la muchacha te va preguntando cosas relativas al motivo de por qué estás ahí metido, y no es muy agradable. Te ves indefenso y "solo ante el peligro", o ésa es la percepción que yo tengo.


No olvidemos que tiene que haber gustos para todo. Una de mis co-R, por ejemplo, es totalmente contraria a mí: adora la planta, pero no le pasa lo mismo con los recursos comunitarios.
Supongo que a algunos de los que elijan Salud Mental en abril del 2015 les pasará lo mismo, que les gustarán más unas cosas que otras.
Así que para gustos colores... y opinad, como siempre.
¡Nos vemos en la próxima entrada!

Nurse Lecter

sábado, 18 de octubre de 2014

Segunda rotación: Agudos (I)

¡Hola otra vez, chicos!

Bueno, ya en octubre... Desde aquí mando mucho ánimo a todos los opositores EIR. Con esfuerzo, tesón, constancia, pero sobre todo motivación, conseguiréis esa plaza por la que tanto estáis trabajando y sacrificando. El esfuerzo no será en balde, ya veréis.

Por mi parte, yo llevo ya casi seis meses de residencia (madre mía, en mayo pensé que mis "R mayúscula" exageraban con eso de que el tiempo pasa muy rápido, pero ya estoy viendo que no...¡qué rabia!), y estoy muy bien. Me gusta mucho Salud Mental, y además los enfermeros, auxiliares, celadores y médicos me miman un montón. Y con el resto de residentes de otras especialidades también hay muy buen rollo.

En fin, esta vez vengo con el segundo capítulo de mis memorias de residente, ¡jajajaja!
Ahora mismo estoy rotando por la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica (UHP), o Unidad Psiquiátrica de Agudos (UPA).

Supongo que los que no habéis tenido contacto nunca con Psiquiatría pensáis: "Madre mía, ¡qué miedo!", o "Eso a mí me impondría", y demás. No os voy a mentir, yo estaba hecha un flan el primer día que pisé la planta. Bueno, un flan no... ¡era gelatina total! Estaba asustadísima, a saber lo que me encontraría. Tenía casi tanto miedo como cuando comencé a rotar por el CAD -si queréis ver mi experiencia en dicha rotación, podéis leerla clickando aquí-. Y como en ese momento, me bastó un sólo turno para sentirme segura y a gusto.

Aspectos laborales a destacar:
a) La reunión interdisciplinar diaria que mantenemos las enfermeras con los psiquiatras: les informamos de cómo han pasado el día los pacientes y resolvemos dudas sobre las pautas que debemos seguir, la medicación a administrar, la fecha de alta si vemos que están mejorando... La verdad es que el ambiente en las reuniones no es para nada tenso y los psiquiatras reconocen nuestro trabajo y ayuda.
b) La hora de terapia, que es cada día diferente: musicoterapia, relajación, ejercicio, taller de lectura/escritura y a veces de teatro, terapia de juegos, planificación del alta... Normalmente la dirige una enfermera, y los pacientes se lo pasan muy bien; es como un ratito de desconexión.
c) El contacto que hay entre diferentes recursos. Por ejemplo, si un paciente toxicómano se va de alta, automáticamente se llama al CAD para avisar de ello con vistas a reanudar el seguimiento allí. O si es paciente del Centro de Salud Mental se llama a la enfermera para obtener información con respecto al tratamiento que llevaba. En fin, hay mil muestras de este contacto.

En cuanto a los pacientes propiamente dichos, no están EN ABSOLUTO como yo me pensaba (es decir, gritando, agrediendo, violentos y toda la planta en contención mecánica). En cuanto los vi y traté con ellos el primer día ¡vi que para nada es como nos imaginamos!
El 95% son muy pacíficos, no se meten con nadie, se puede hablar con ellos, son muy agradables y se toman la medicación sin problemas. Lo único que los podría diferenciar de los pacientes de otras plantas son los delirios que les objetivamos o ciertas conductas que tienen: mantienen soliloquios, algunos presentan manierismos, estupor, bradicinesia, desinhibición...
Todo eso por no hablar del inmenso vocabulario que estoy adquiriendo y lo que estoy aprendiendo en lo que respecta al trato con estos pacientes (confrontación, reconducción, contención verbal, imposición de límites, cómo saber lo que le inquieta, marcar objetivos conjuntos), y la medicación: para qué sirve cada fármaco, cómo suele administrarse, cuáles se usan para cada patología...
Si hablamos de patología, hay de todos los tipos: trastornos esquizoafectivos, de personalidad -sobre todo límite e histriónica-, esquizofrenia, depresiones, toxicomanía (este colectivo normalmente permanece poco tiempo, como paso previo a ingreso en residencias o centros de día), patología dual, retraso mental combinado con patología psiquiátrica, trastornos bipolares, incluso hemos tenido casos de demencia.
Todo lo increíble que es el comportamiento -comparándolo siempre con el cliché que se tiene de ellos-, tiene su contrapunto en los delirios que presentan, que son los que todo el mundo conoce:
-De grandeza: Creerse Obama, el Rey o Dios (por poner unos ejemplos), o conocer directamente y de toda la vida a un personaje famoso.
-Místico-religiosos, como poder comunicarse con Dios, ser uno de sus enviados, profetizar la llegada de un nuevo Mesías o hasta del Anticristo.
-Paranoides: pensar que hay cámaras ocultas o que las enfermeras somos espías que trabajan para organizaciones secretas, que los envenenamos con la medicación, que hay asesinos a sueldo infiltrados entre el personal... Estos enfermos normalmente son muy suspicaces e impresionan de hipervigilancia.
-Alucinaciones propiamente dichas: ven a personas desconocidas que quieren hacerles daño, u oyen voces que los exhortan a quitarse la vida o les insultan, gritan...
-Celotípicos: el paciente cree que durante su ingreso su pareja lo engaña con otro.
-De ruina: que les quieren robar el dinero o quitarles la herencia es algo muy típico del paciente psiquiátrico.

Son pacientes muy espectaculares en este sentido, porque además (y sobre todo en el caso de los delirios místico-religiosos), te lo cuentan tan tranquilos, dando por hecho que todo el mundo puede hablar con Dios o saber cuándo será el Apocalipsis. No se alteran, te lo dicen totalmente convencidos. Al fin y al cabo eso es lo que caracteriza a las ideas delirantes: son irrebatibles a cualquier argumentación lógica.

Ahora bien, si os fijáis antes he dicho "la mayoría" o "el 95%". ¿Qué pasa entonces con esa pequeña parte de pacientes sobre los que no he hablado aún? Pues que ésos sí que están agitados y sí que son violentos: gritan, no se dejan pinchar la medicación intramuscular, insultan, y si no están contenidos incluso intentan golpear a quien les pille por delante. En ese caso, pasas el mal rato como puedas y cuando esté más tranquilo -y la medicación haya hecho su efecto-, puedes hablar con el paciente. Tengamos en cuenta de todas maneras que esto es "puntual": no suelen estar así más de un día; sobre todo porque poco a poco van concienciándose de que la medicación es beneficiosa y de que cuanto más la acepten, más pronto podrán marcharse.

Y por el momento nada más.
Postearé en unos días la segunda parte de esta rotación; si escribía en una sola entrada todo, se hacía demasiado extensa, así que he preferido separarla.
¡Hasta ese momento pues!

P.D.: Huelga decir lo de siempre: comentad, opinad... ¡de momento no muerdo a nadie por hacerlo, jajajaja!

Nurse Lecter

miércoles, 8 de octubre de 2014

Psych

¡Hola y bienvenido a todo el que esté leyendo este post!

Esta vez hablaremos de patología, me apetece bastante. En concreto conoceremos un poquito la psicosis.
A título personal yo la encuentro muy compleja, porque como le comenté a una enfermera, mi impresión de la Psiquiatría es que se entremezcla todo; no hay límites claros entre la sintomatología perteneciente a enfermedades parecidas, o yo por lo menos no los veo todavía por mi poquísima experiencia. En todo caso, es un "revoltijo" muy interesante, o así me lo parece a mí.
En fin, vamos al grano.

1) ¿Qué es la psicosis?
Seguramente lo primero que nos acude a la cabeza al pensarlo es musiquita siniestra de violines sonando en una ducha. No es raro, que sepáis que a día de hoy a mí también me sigue viniendo esa idea primeramente aun habiendo visto ya a más de un psicótico.


Sin embargo la psicosis es mucho más que eso. 
Vamos primero con la definición "de andar por casa": la psicosis supone una alteración del estado mental que repercute en la forma y el contenido del pensamiento (1) -normalmente para mal, por decirlo de alguna manera-.
Ahora, y poniéndonos un poco más "técnicos", el CIE-10 (por ejemplo), cataloga la psicosis como F23; a su vez, dentro de ese F23 hay varias subcategorías. No obstante en ésas no vamos a ahondar, pues el post se alargaría demasiado.
El F23 puro y duro es el siguiente:
Trastorno psicótico agudo polimorfo (sin síntomas de esquizofrenia): aquí aparecen síntomas que incluyen alucinaciones, ideas delirantes y/o alteraciones sensoperceptivas. Es un trastorno cambiante, los sujetos ciclan muy rápido -días o incluso horas-, y alternan estados emocionales opuestos. (2)
Ahora bien, entre paréntesis pone "sin síntomas de esquizofrenia". Y vosotros y yo preguntamos: "¿Cómo es eso, si hay síntomas positivos de la misma?". Pues cierto, sí que los hay, pero no hemos tenido en cuenta las pautas para el diagnóstico de este F23 (3). Son las siguientes -fijaos concretamente en el último punto-:

a) El comienzo sea agudo (pasar desde un estado no psicótico a un estado claramente psicótico en el plazo de dos semanas o menos).
b) Estén presentes varios tipos de alucinaciones o ideas delirantes, variando de tipo e intensidad de un día para otro o dentro del mismo día.

c) Exista un estado emocional cambiante de forma similar.
d) A pesar de la variedad de los síntomas, ninguno esté presente con la suficiente consistencia como para satisfacer las pautas de esquizofrenia (F20.-) o de un episodio maníaco o depresivo (F30.- o F32.-).

Así que ya lo sabemos: hay síntomas susceptibles de que sea esquizofrenia, pero no están tal y como se precisa para que el sujeto sea diagnosticado de esquizofrénico.
En cuanto a los subtipos, son los siguientes (4):
F23.1 Trastorno psicótico agudo polimorfo con síntomas de esquizofrenia.
F23.2 Trastorno psicótico agudo de tipo esquizofrénico.
F23.3 Otro trastorno psicótico agudo con predominio de ideas delirantes.
F23.8 Otros trastornos psicóticos agudos y transitorios.
F23.9 Trastorno psicótico agudo y transitorio sin especificación.

Creo que ahora entendéis que me cueste tanto diferenciar unas patologías de otras; todas tienen manifestaciones o síntomas de todas, valga la redundancia.


2) ¿Cuáles son los síntomas de la psicosis?
Si hablamos de lo que he aprendido hasta ahora en mis rotaciones, el paciente psicótico presenta alucinaciones, ideas delirantes, irritabilidad, agitación, impresiona -es decir, se puede observar en él- de la llamada "angustia psicótica"... de hecho todos los que he visto llegan a la planta en contención mecánica; y si no, se les aplica a su llegada para evitar la auto y heteroagresividad que se deriva de su estado.
También se han hecho estudios a este respecto, encontrándose estos dominios (5): delirios extraños-alucinaciones; deterioro y síntomas de desorganización; deterioro con paranoia, ansiedad y agresividad;  paranoia, ansiedad y agresividad por sí solas; síntomas depresivos y delirios extraños; y paranoia, ansiedad, agresividad con síntomas depresivos.


3) ¿Cuáles son las causas de la psicosis?
Son muy diversas. Orgánica por ejemplo -epilepsia, encefalopatías, tumores...-, o debida al consumo de sustancias. La psicosis puede estar inducida también por otras enfermedades mentales. (6)


4) ¿Cómo se trata?
En lo que respecta al tratamiento farmacológico, lo que más se usa en el tratamiento del paciente psicótico son neurolépticos -también llamados antipsicóticos- como flufenazina (Modecate), clozapina (Leponex), olanzapina (Zyprexa), risperidona (Risperdal), ziprasidona (Zeldox), aripiprazol (Abilify)... a dosis mínimas (7). Últimamente también es importante considerar la paliperidona (Xeplion) mensual.
Sin embargo y en lo que se refiere al tratamiento no farmacológico en un brote psicótico agudo, se utiliza la contención mecánica, y tranquilizar al paciente sin escatimar en estrategias ni tiempo para ello. Sí, lo de tranquilizar parece un imposible, pero es necesario. Es interesante intentar orientarlos en las tres esferas, hacerles saber que no nos son ajenos ni su angustia ni su agitación, y tratar de indagar en caso de que sufran alucinaciones. En estos momentos podría resultar un poquito contraproducente confrontarlos (es decir, intentar convencerlos de que lo que ven y/u oyen no es real), puesto que están muy agitados y además podrían pensar que no nos los tomamos en serio. Cuando estén más calmados -y pase más tiempo-, podemos hacerlo.



En cuanto a mi experiencia con pacientes psicóticos no ha sido negativa. Aunque vamos a ser sinceros: tratar con ellos no es fácil. En estos momentos el paciente está agitadísimo: grita, suda a mares, está convencido de que vamos a hacerle daño, nos mira muerto de miedo, nota que no puede moverse porque está atado (y además no comprende el motivo), y ponerle la pauta de agitación es una odisea.
No obstante y cuando mejoran, es muy gratificante verlos. Ellos mismos te dicen: "Ahora que estoy en mis cabales me acuerdo de cómo estaba al venir, y de verdad que me encuentro mucho mejor".

Mi intención no es asustaros con el penúltimo párrafo, de verdad. Lo único que quiero es ilustrar todos los momentos -tanto buenos como malos-, que tiene la Salud Mental. No todo es ver la mejoría clínica, también hay que lidiar con momentos más tensos.


Por el momento nada más. Espero que os haya gustado este post.
¡Hasta otra!

Nurse Lecter

Ésta es la bibliografía que he consultado para realizar este post.
(1), (6): Restrepo, D.; Rodríguez, A.; Cardeño, C.: "Psicosis orgánica en una paciente con 
encefalopatía reversible posterior: reporte de un caso". Rev. Colomb. Psiquiat., vol. 39 / No. 4 / 2010. Disponible en la web: http://www.redalyc.org/pdf/806/80619231011.pdf

(2), (3), (4): Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), décima versión. Disponible en:  http://www.psicoactiva.com/cie10/cie10_14.htm

(5):Gerardo Téllez R.L; Ricardo Sánchez P.; Luis Eduardo Jaramillo: "Análisis de la estructura del síndrome psicótico agudo". Rev. Colomb. Psiquiat., vol. 41 / No. 1 / 2012. Disponible en la webhttp://www.scielo.org.co/pdf/rcp/v41n1/v41n1a05

(7): Apiquian, R.; Fresán, A.; Ulloa, R.E.: "Diagnóstico y tratamiento de los pacientes con primer episodio psicótico". Salud Mental número especial, 1999. Disponible en la web: 
 http://inprf.bi-digital.com:8080/bitstream/123456789/1809/1/sm220779.pdf

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Lectura del mes

¡Hola a todos de nuevo!

Ya sabéis que cada mes toca "post cultural".
En esta ocasión os presento un libro de una figura vital en el campo de la Psiquiatría: Sigmund Freud, también conocido como "el padre del psicoanálisis".
Seguro que todos conocéis a este señor. ¡Que levante la mano el opositor EIR/MIR/PIR que no ha tenido que estudiarse sus etapas del desarrollo psicosexual para el examen! (Y que levante la mano también el que al oírlas por primera vez no se inmutó ni pensó ciertas cosas de Sigmund...)



Con respecto a la obra, se trata de "La interpretación de los sueños", escrita en 1889 aunque fechada en 1900. Actualmente la estoy terminando de leer. (La encontré) Vino a mí en un mercadillo de libros de segunda mano sin pretenderlo, y no dudé en comprarla.

Se divide en varios capítulos, entre los que podemos destacar el estudio del "material y fuentes de los sueños", "la elaboración onírica" o "la psicología de los procesos oníricos". En cuanto leí el índice supe que me iba a resultar un libro interesante, como así está siendo.
El capítulo relativo al "material y fuente de los sueños" es el que me atrae más, dado que Freud expone aquí sueños típicos, el de la muerte de seres queridos, o el "sueño de examen" (ése que yo experimenté alguna vez que otra el año pasado mientras estudiaba el EIR y que me hacía despertarme angustiada creyendo que no iba a sacar plaza; ¡espero que a vosotros no os haya pasado u os pase!).

En este libro el autor aborda varios temas:
-Habla por primera vez del concepto "Yo".
-Empieza a vislumbrarse aquí el conocido "complejo de Edipo", que aparece en la fase fálica del desarrollo psicosexual que él mismo describió.
-Teniendo en cuenta que Freud es famoso por el peso que le otorgaba al plano sexual, "La interpretación de los sueños" no iba a ser menos: también se toca este aspecto en la obra.
-Le da una gran importancia al subconsciente en los sueños, indicando que se manifiesta o expresa cuando soñamos, dado que el preconsciente en esos momentos ha "bajado la guardia", por decirlo así.

Por otro lado "La interpretación de los sueños" está salpicada precisamente de eso: de ejemplos de sueños, tanto del propio Sigmund Freud como de pacientes y conocidos suyos. Primero los expone y luego los analiza -aun así, hay todo un capítulo dedicado a dicho análisis-.


En cuanto a mi opinión personal, creo que es una obra muy interesante, sí. Pero también considero que hubiese disfrutado más si la hubiera comenzado teniendo más conocimientos relacionados con la psicología y la psiquiatría; por ejemplo, cuando hubiera empezado de nuevo y más en profundidad las clases de la residencia. Tendría la posibilidad de haberme formado una idea menos abstracta quizás. Seguramente lo relea teniendo esos conocimientos, y estoy segura de que entonces lo veré con otros ojos.
En todo caso, repito que es un libro interesante y además el más famoso de Freud. Si realmente el tema de los sueños os gusta, no perdáis la oportunidad de, al menos, echarle un ojo.

Por mi parte, nada más. ¡Nos vemos en el próximo post!

Nurse Lecter

lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Amor medicalizado?

¡Hola!
Este post es una opinión personal, nada más. ¡Aquí va!


El otro día, mientras iba paseando por la calle, escuché la conversación de dos chicas treintañeras. Estaban hablando de sus respectivos noviazgos. Nada fuera de lo normal, de no ser porque me llamó la atención lo que dijo una de ellas:

-Cuando tuve aquella ruptura estuve en tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos...
-Ya, ya. Si a mí me pasó lo mismo cuando lo mío se terminó- le contestó la otra muy convencida.


Al margen de que las pobres muchachas no hayan tenido suerte en el amor (por lo que se ve), yo me puse a darle vueltas al hecho de que no son las primeras personas a las que les escucho algo similar. Y sinceramente, me preocupa un poco oírlo cada vez más a pie de calle.

No sé... yo también he sufrido algún que otro chasco sentimental, y no he tenido la necesidad de usar medicación o ir a la consulta de un psicólogo o un psiquiatra -ni me lo ha recomendado nadie, ni he querido yo-. Y os aseguro que no, que la edad no tiene nada que ver: puedes pasarlo mal con esto tengas la edad que tengas. Al fin y al cabo, un chasco es un chasco.
Pero lo superé con ayuda de mis amigos, que creo que son más eficaces que cualquier medicamento. Los primeros días no estaba ni para nada ni para nadie: no quería salir de casa, estaba bastante triste, sólo hacía "cama-sillón"... Pero ellos me llamaban, me sacaban a la calle día sí y día también, me escucharon y me dejaron desahogarme, me dieron ánimos, estuvieron conmigo todo el tiempo que necesité... y así en unas pocas semanas me repuse. Además, pasé religiosamente las cinco etapas del duelo establecidas por nuestra querida Kübler-Ross (si no las conoces, pincha aquí), ¡y lista!
A partir de ese momento fui como un ave fénix y además me sirvió para reforzar lazos con mis amigos.

Esta mujer no se está medicando para superarlo, pero la solución a su duelo es poco ortodoxa.


Me hago cargo de que cada persona es distinta, y de que unos soportan este tipo de duelos mejor que otros. Puedo entender también que a veces una persona le recomiende a otra que busque ayuda profesional para esto "porque a mí me vino muy bien y quizás a ti también te ayude". Pero mi reflexión personal es que estamos medicalizando los sentimientos. Si a alguien lo deja su pareja, a medicarse. Si un ser querido fallece y el duelo se alarga más de lo (pre)establecido, a medicarse. Y así un sinfín de ejemplos más. Y no siempre es necesario tomar fármacos de esta clase.
De hecho, creo que esto no debería ser así. Cada persona tiene su propio proceso de duelo, y éste a su vez tiene una duración diferente. A lo mejor alguien tarda en superar una ruptura sentimental tres semanas, mientras que otro la resuelve en cinco meses y el de más allá en un año y medio. Las etapas de Kübler-Ross no son secuenciales -no todo el mundo las sigue en orden, ni las tiene por qué pasar sólo una vez-, por ejemplo. ¿Se considera por ello que esa persona no tiene un duelo normal? O más interesante aún: ¿le aconsejamos que se trate para evitar situaciones que nos resultan desagradables o violentas (por ejemplo, que se nos ponga a llorar y no sepamos qué hacer)?

Vale, quizás esto último es rizar el rizo y ser malpensada, pero ya se sabe... "Piensa mal y acertarás".


En fin, la esencia de todo esto puedo resumirla en dos puntos:
1) Creo que estamos sacando de tiesto estas situaciones, por otra parte normales. ¿Quién no conoce a personas a las que ha dejado una pareja? ¿A quién no se le ha muerto un ser querido? Al final lo han superado, ¿a que sí? Y muchas veces sin medicación, ¿verdad? 
2) Considero que actualmente la sociedad tiene a ocultar el dolor y el sufrimiento de cualquier tipo. No sólo el psicológico, sino también el físico. Porque ¿no habéis oído alguna vez "una larga y penosa enfermedad" en vez de "cáncer" en los medios de comunicación? Pues eso.


Espero no haber ofendido a nadie con este post; el que tiene boca -y ahora cada vez más, dedos y teclado-, se equivoca. Sólo es una humilde opinión y no pretendo ni sentar cátedra ni hacer cambiar a nadie su punto de vista. Únicamente quería exponer lo que pensaba sobre esto.
Sin más dilación, me despido hasta otra.

Nurse Lecter