domingo, 13 de mayo de 2018

Frikipost

¡Hooooooooooola a todos!
¿Cómo van las cosas? Espero que estéis descansando también, ¡que tan necesaria es la desconexión como el estudio!
En cuanto a los R0, ¡muchos nervios, supongo! En dos semanas empezáis la residencia, que es un periodo muy intenso y muy bonito. Seguro que os va genial ^^

Y sí, sí... vuelvo con mis frikiposts después de muuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo sin tocarlos. Aprovecho también para recordaros que yo no suelo hacer spoilers y en caso de que hiciera lo aviso, ¡así que no problem, podéis leer sin miedo hasta la advertencia de rigor!
Retomo esta serie de posts de "Juego de tronos" con un personaje al que todos sin discusión queremos un montón. Me refiero a Hodor, papel interpretado por Kristian Nairn.


Nos situamos con él -aunque a estas alturas todo el mundo lo conozca-, ¿quién es? Muy sencillo: es el mozo de cuadras de la casa Stark, y sólo dice una palabra... "Hodor"; sin embargo su nombre real no es ése. Además Hodor es un hombre más largo que un día sin pan. De hecho Osha (otro personaje), sostiene que podría tener ascendentes en los gigantes. No obstante todo lo que tiene de alto lo tiene también de bueno. Es muy noble y paciente, y quiere ciegamente a sus señores.

Ahora vamos a la patología de Hodor... ¿por qué está aquí?
Bueno, yo veo tres frentes abiertos aunque los dos primeros en su momento me costaron un poco más. Del tercero hablaremos aparte, porque es algo más delicado y me ayudó a dilucidar las dos primeras patologías. En cualquier caso y para no alargar mucho el post los comentaré todos brevemente, sólo para que os hagáis una idea.

En lo que respecta a lo obvio y desde que leí los libros, con Hodor he sostenido siempre dos cosas:
1) Que tenga afasia de expresión -también conocida como "afasia de Broca"-.
2) Que tenga discapacidad intelectual.

Venga, vamos al primero... afasia de expresión o de Broca. Todos los sanitarios sabemos lo que es una afasia, pero este blog también lo visitan legos, ¡así que lo explico encantada! 
Una afasia es una alteración del lenguaje secundaria a una lesión cerebral (accidentes cerebrovasculares, tumores, traumatismos...); y pueden verse afectadas la comprensión del lenguaje, la expresión o producción del mismo, o ambas (1). Hay muchos tipos de afasias, pero vamos a centrarnos en la que tiene Hodor. La suya es de expresión: él entiende lo que se le dice -por ejemplo, cuando se le pide que vaya  coger algo va y lo hace-, pero no es capaz de contestar "sí", "de acuerdo" o pedir más información si lo necesita. No puede expresarse con otra palabra que no sea "Hodor". La usa para todo, ya lo sabéis.
Antes he comentado que la afasia de expresión se llama también afasia de Broca, y ello es debido a que el origen de dicha afasia está en una zona del cerebro llamada "área de Broca", la cual podéis ver marcada en rojo aquí.


Bueno, punto 1 superado. Vamos al segundo: la discapacidad intelectual, antes conocida como retraso mental -término que se sigue usando aunque a día de hoy no es correcto-. Es definida en la CIE-10 como "la presencia de un desarrollo mental incompleto o detenido, caracterizado principalmente por el deterioro de funciones concretas de cada época del desarrollo y que contribuyen al nivel global de la inteligencia, tales como las funciones cognoscitivas, las del lenguaje, las motrices y la socialización". Dice además que cabe la posibilidad de que se acompañe de otros trastornos, tanto somáticos como mentales (2). Resumidamente: aquí fallan el intelecto, la cognición y la adaptación del sujeto que padece dicha discapacidad.
Hay diferentes grados de discapacidad intelectual, a saber: leve, moderado, grave y profundo (2). Esta clasificación se hace a su vez en base al cociente intelectual, cuya fórmula es ésta:



Por supuesto y si bien hay una clara influencia genética en la etiología de este problema, no podemos despreciar otros factores como problemas en el embarazo/parto o incluso un daño adquirido a consecuencia de un traumatismo, por ejemplo. Y es muy importante también el entorno: si el ambiente es propicio para que el niño/adulto saque todo su potencial pese a la discapacidad, su evolución será mucho mejor. Si el ambiente es malo sucederá lo contrario.
En cuanto a su comorbilidad, se ha estudiado que en el caso de la discapacidad intelectual suele haber más depresión, ansiedad, trastornos alimentarios... y por supuesto, también aparece en síndromes como el de Angelman, Prader-Willi, Williams, Down, Turner...
En este sentido lo más importante es continuar estimulando a la persona con discapacidad intelecutal en la medida de sus posibilidades. No se trata de exigirle, sino de fomentar sus capacidades. En algunos casos además la comorbilidad puede tratarse con fármacos, claro: si tiene ansiedad o depresión se dan benzodiacepinas y antidepresivos; si tiene TDAH, metilfenidato; si tiene conductas agresivas o ideaciones delirantes, antipsicóticos (mejor si son atípicos o de segunda generación)... y así sucesivamente.



También he comentado al principio que dudaba entre las dos patologías -y admito que lo de la afasia se me ocurrió después-. Tras haberlas explicado las dos me parece que podríamos decantarnos más por la afasia, ¿no creéis?
Hodor es funcional, sociable, hace él solo las actividades de la vida diaria (AVD), tanto básicas como instrumentales, desempeña bien su tarea como mozo de cuadras... el único problema que tiene es a la hora de comunicarse y eso cuadra más con la afasia en vista de lo expuesto.


Y me queda la última patología. Ahora sí: CUIDADO, SPOILERS. A partir de aquí leéis bajo vuestra responsabilidad.
Si hablamos de Hodor es inevitable hablar del portón; es algo inherente a él y que no ha llegado (aún) a los libros que componen la saga.
Para los que no recordáis bien la escena -y bucles temporales aparte-, os recuerdo que hay flashbacks de Hodor cuando era niño. En esa época él no tenía afasia ni ningún síndrome neuropsiquiátrico que sepamos. Pero esa crisis que presenciamos y que hace que acabe convirtiéndose en el Hodor que conocemos desde el primer episodio/capítulo de los libros tiene su origen en un episodio que le supuso un gran impacto emocional y no pudo o no supo gestionar. Por otro lado tampoco se objetiva que el suceso del portón le dejase secuelas emocionales: ni en la serie ni en los libros parece deprimido, estresado, traumatizado ni ha tenido problemas de conducta.


Por tanto podría darse el caso de Hodor desarrollara en ese entonces un trastorno relacionado con traumas y factores de estrés no especificado.
Esta entidad está contemplada en el DSM-V, y pertenece al grupo de "Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés". De entro de este grupito está también el famoso trastorno de estrés postraumático o TEPT.
La persona que sufre este trastorno se ha visto expuesta a la muerte o alguna lesión grave, por haber sido víctima de la misma o haber visto cómo le sucedía a otros, pero no cumple los criterios necesarios para tener un trastorno concreto (3). Hodor ha sufrido un shock terrible, es evidente; pero a lo largo del tiempo no se muestra triste, ni angustiado, ni presenta síntomas disociativos, evocaciones del trauma o evitación de lugares y actos que se lo recuerden. No obstante cabe dentro de lo posible que haya desarrollado amnesia en relación al suceso.
Otra opción que podemos tener en cuenta es que sufriera un trastorno de estrés agudo, pero tampoco es seguro que le sucediese.
¿Por qué? Porque se expuso a una vivencia traumática, pero en este caso la sintomatología expuesta -recuerdos y sueños angustiosos o intrusivos, evitación, síntomas disociativos, hiperalerta, malestar psicológico, anhedonia, irritabilidad...- dura de tres días a un mes (3). Y no sabemos cómo se encuentra el Hodor joven durante el mes sucesivo a este hecho; por eso digo que desconocemos si desarrolló este trastorno o no.

En cuanto a la epidemiología de los trastornos de estrés, se considera que es bastante alta en comparación con otras patologías de salud mental: se estima que su prevalencia oscila entre el 5 y el 20% en cuanto a atención sanitaria. Pero si nos vamos específicamente a la Salud Mental (CSM, hospitalización, Drogodependencias... en fin, todos los recursos propios de esta disciplina), sube hasta casi el 50%.
Y si nos referimos al tratamiento, lo habitual es usar benzodiacepinas ya que hay un gran componente ansioso e insomnio, así como antidepresivos, sobre todo los que tienen más poder sedante. No es desdeñable tampoco la psicoterapia en estos casos, sobre todo en el TEPT.

Hasta aquí el frikipost. Acepto aportaciones e ideas encantada, ¡no dudéis en comentar si tenéis más información!
Espero por otra parte que os haya gustado, ¡volvemos a leernos muy prontito! ¡Adióooos!


Nurse Lecter


Bibliografía consultada:
(1) Definición de afasia dada por la Federación Española de Daño Cerebral (FEDaCe):
https://fedace.org/comunicacion_dano_cerebral.html
(2) OMS. CIE-10: Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Madrid. Ed. Méditor.
(3) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013

jueves, 19 de abril de 2018

Conducta ejemplar

¡Hola!

¿Qué tal estáis? ¡Supongo y espero que bien!
Especialmente a los futuros resis que entre ayer y hoy están eligiendo plaza, ¡darles la enhorabuena! Ha sido un camino muy duro y sacrificado, pero no os podéis imaginar los dos años tan bonitos que os esperan, por mucho que os lo hayan dicho mil veces. ¡Disfrutadlos, que pasan volando!

En cuanto a los que no lo habéis logrado, recordad: al EIR puede presentarse uno cada año. Me puedo hacer una idea de lo frustrante que es dejarte el alma y renunciar a muchas cosas para al final no tener plaza. Pero si no es este año, ya lo será: el que viene, al otro o cuando vosotros decidáis retomarlo en caso de tomaros un descanso. Cuando lo hagáis, arrasaréis.
Sé que de primeras esto no os supone un consuelo y es muy difícil lo que os voy a decir, pero hay que relativizar. El EIR debe ser una parte de vuestra vida, pero no su totalidad. Así que mucho ánimo ¡y a por ello de nuevo!


Por mi parte, voy a presentaros la entrada de hoy, la cual trata sobre psicopatología infantil.
Bajo mi punto de vista la patología en cuestión es muy compleja y con límites muy difusos entre el propio problema en sí y actos relacionados con él, pero que a veces son de la naturaleza propia o temperamental del pequeño.

La patología en cuestión es el trastorno de conducta -siglas TC-. Y como soy consciente de que explicarla sin ejemplos puede ser aburridísimo e incluso podría costar entenderla, voy a hacerlo con un personaje de la tele. De una serie más concretamente. Sale en "South Park", lo cual nos restringe mucho el rango, ¿verdad?
¿Quién es el niño al que más le pega tener un trastorno de conducta?
¡Correcto! Eric Cartman.

He elegido esta imagen de buenecito a propósito, ¡jajaja!
Vamos a irnos al DSM-V como siempre, a ver lo que nos cuenta.

Hay varios criterios a tener en cuenta aquí, ¡empezamos!
El trastorno de conducta consiste en un comportamiento en el cual el niño pasa completa y olímpicamente de cosas tales como normas sociales, respeto a los demás y consideración de las normas básicas (pero siempre acorde a su edad, claro). Esto debe durar mínimo doce meses; en la serie, claramente, dura más.
Además hay una edad que pondría considerarse "límite", que son los 10 años. Antes de esa edad es otra cosa, no trastorno de conducta. Eso sí, si aparece después de los 18 años estamos hablando también de otro tipo de patología.
A partir de aquí, y siempre dentro del criterio A, hay 15 criterios repartidos en 4 categorías; y en cuanto a dichas categorías, son las siguientes en este mismo orden:
  1. Agresión a personas o animales. En este punto Cartman cumple varios: ha amenazado, ha usado la crueldad física, ha robado, usado armas... Incluso ha llegado a matar.
  2. Destrucción de la propiedad.
  3. Engaño o robo. Claramente Cartman esto lo ha hecho más de una vez, más de dos y más de tres.
  4. Incumplimiento grave de las normas. Esto también lo hace en cuanto puede.
Además el TC puede ser de emociones prosociales limitadas, debiendo aparecer mínimo dos de las siguientes: falta de remordimiento, falta de empatía o afecto superficial/deficiente, despreocupado por su rendimiento (1).

Si me pusiera a enumerar todo lo que ha hecho y dicho Cartman a lo largo de la serie y toda la gente a la que ha humillado, el post no acabaría nunca. Es, de los cuatro niños protagonistas, el peor con diferencia.

También me parece relevante comentar que existe lo que se conoce como trastorno negativista desafiante -siglas TND-. La esencia es la misma, salvo que el TND se da en niños más pequeños. Cartman, por ejemplo, ronda los 9-10 años; el TND aparece antes de esta edad.
Breve repaso con el DSM-V delante: el TND tiene también tres categorías -enfado/irritabilidad; discusiones/actitud desafiante; actitud vengativa- dentro de las cuales hay indicadores, igual que en el TC. Debe durar, asimismo, doce meses o más (1).

En lo que concierne a la etiología del TC y del TND, ocurre algo habitual en estos casos, y es que se entrelazan tanto factores biológicos como sociales y psicológicos. Por mencionar unos cuantos de cada grupo (2):
  • Factores biológicos: el propio carácter del niño, o la herencia genética juegan un papel importante.
    • En el caso de Cartman, podemos decir que es un niño muy egoísta, con un punto narcisista, y además gran parte de sus familiares tienen un carácter muy similar...
  • Factores psicológicos: apego inseguro, escasos o pobres mecanismos de defensa y resolución de problemas...
    • Eric Cartman suele responder a todo con mucha agresividad -sobre todo verbal-, e intenta imponer siempre su punto de vista. Obviamente, esto no es para nada sano ni asertivo, viéndose muy claramente que en lo tocante a habilidades sociales anda bastante escaso.
  • Factores sociales: familias o entornos desestructurados son una cosa muy común en estos casos.
    • Si hablamos de la familia de Eric, su madre Liane no es lo que se dice una madre modelo; y a priori tampoco se sabe quién es el padre, aunque luego sí se descubre. En fin, familia desestructurada total.
Es importantísimo tener en cuenta que si un niño sufre TND, tiene más posibilidades de desarrollar un TC en la adolescencia, y un trastorno antisocial en la adultez. También remarco que "tener más posibilidades" no quiere decir que vaya a tener un trastorno de conducta en la adolescencia o un trastorno antisocial en la madurez sí o sí, ¡ojo! Reitero que es sólo que tiene más papeletas que otros niños que no han tenido trastorno negativista desafiante en la infancia.

Si hablamos de la epidemiología del TC, es reseñable exponer que es más frecuente en varones y su prevalencia oscila entre el 1 y el 3'5%. Suele, asimismo, ser comórbido con el TDAH (2), y mucho ojito a los intentos de suicidio, que se estiman en un 24% aproximadamente (3).

Vamos ahora a la última parte del post: el tratamiento del trastorno de conducta. Huelga decir, por supuesto, que dicho tratamiento siempre es combinado: farmacológico y psicológico, no únicamente una cosa o la otra.
En relación a los fármacos, podemos comentar son útiles en este sentido el litio -sobre todo en el caso de la sintomatología explosiva-, y los ISRS son buenos dado que disminuyen la agresividad (4).
Y en lo tocante a la psicoterapia, se ha visto que la terapia familiar o la cognitivo-conductual (TCC), van muy bien. Pero no podemos obviar tampoco la terapia multisistémica (4).

Acabo el post con un vídeo en el que se puede apreciar claramente cómo es Eric Cartman, notándose por tanto estos rasgos de conducta disocial: insulta, se muestra retador y agresivo también físicamente, se enfrenta a la autoridad...



Aclaro, por si quedaba alguna duda, que Cartman es una versión muy exagerada del trastorno de conducta. Estos niños no matan, no hieren gravemente, pero sí que intentan engañar, se fugan de su casa y tienden más a la a agresividad.


Espero que os haya gustado el post, o al menos os haya entretenido al leerlo. Como siempre, podéis aportar más conocimientos o vuestra opinión en los comentarios.
¡Un saludo y gracias por leerme!

Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
(1) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013.
(2) de la Peña Olvera F., Palacios Cruz L. Trastornos de la conducta disruptiva en la infancia y la adolescencia: diagnóstico y tratamiento. Salud Mental 2011;34:421-427. Disponible en:
(3) Bella M.E, Fernández R.A., Willington J.M. Intento de suicidio en niños y adolescentes: depresión y trastorno de conducta disocial como patologías más frecuentes. Arch. argent. pediatr. 2010  Abr; 108(2):124-129. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/pdf/aap/v108n2/v108n2a06.pdf
(4) de la Peña-Olvera F.R. Tratamiento multisistémico en adolescentes con trastorno disocial. Salud pública Méx, 2003;  45(1):124-131. Disponible en: http://scielo.unam.mx/pdf/spm/v45s1/15453.pdf

martes, 3 de abril de 2018

De nuevo... ¡trabajando!

¡Hoolaaaaaa!

¿Qué tal estáis?
Espero que esté yendo todo bien, ¡ojalá que sí!

En esta mini-actualización vengo a contaros que sí, ¡estoy trabajando en Salud Mental!
Me dieron hace unos cuantos meses un contrato en Drogodependencias y estoy muy contenta, la verdad. Pero también tengo que admitir que los comienzos me resultaron un poco duros, como siempre ocurre. ¿Por los pacientes? En absoluto. ¿Por los compañeros? Más de lo mismo: queja ninguna en ese sentido.
Era realmente por mí.

Hacía casi 4 años que no trabajaba en un Centro de Atención a Drogodependencias -fue mi primer rotatorio de la residencia y mi único contacto con adicciones a nivel comunitario hasta ahora-; y si bien los conceptos básicos los tengo aprendidos e interiorizados, desempolvarlos y actualizarme supuso al principio una fuente de nerviosismo. ¿Y si me equivocaba en algo? ¿Cómo se hacía el seguimiento de estos pacientes? ¿Y si me dejaba alguna pregunta importante en el tintero? Amén de muchas otras cosas, como el funcionamiento interno del centro.

En general la experiencia está resultando muy buena hasta ahora. Como todo, cada sitio tiene su forma de trabajar, pero no tengo queja alguna de momento. Además a tres de los enfermeros ya los conocía, lo que ha facilitado mucho las cosas.
En lo referente al resto de trabajadores hay psicólogos, psiquiatras, trabajador social, auxiliares de Enfermería y auxiliares administrativos.

Se trabaja en turno de mañanas y la dinámica del trabajo de Enfermería está muy bien, porque cada uno tiene unas tareas asignadas: mientras dos hacen acogidas y seguimientos a sus respectivos pacientes otro está para lo que surja: analíticas, pacientes que necesitan ser vistos porque vienen de urgencia, temas administrativos, dispensación de metadona o antagonistas opiáceos. Hay otro enfermero de refuerzo que se dedica a esto último a veces. Así que en general la carga laboral tampoco es tan grande como uno se pueda pensar.

Además de recordar conocimientos que hacía años que no tocaba, estoy aprendiendo muchísimo de estos pacientes; no me refiero sólo a la jerga que usan sino a cómo es realmente el proceso de adicción, la aplicación del modelo transteórico del cambio de Prochaska y DiClemente -porque sí, aquí también se aplica-, así como la vivencia de la abstinencia y en general el proceso de desintoxicación y deshabituación; la reinserción social también es importante, pero no estoy tan en contacto con ella como pueden estarlo los psicólogos. Y por supuesto, estoy cogiendo muchas tablas en lo que respecta a la valoración inicial del paciente que consume sustancias y su manejo posterior.
Este grupo concreto de pacientes tiene algunas particularidades si lo comparamos con las personas que tienen psiquiátrico "puro", por llamarlo de alguna forma (es decir, que sólo tiene trastornos psicóticos, afectivos o un trastorno mental común y no consumen habitualmente): muchos minimizan el consumo o lo ocultan, o vienen sólo porque han tenido problemas legales, como multas o retirada del carnet de conducir. No es raro encontrarte con pacientes que dicen que "mi pareja/mis padres es/son la/los que me han obligado a venir...", "yo no creo que tenga ningún problema...", "vengo sólo para ver si puedo quitarme de encima la multa...". Y durante su seguimiento hay avances y retrocesos, algo que es totalmente y normal en este proceso. Aquí es crucial el apoyo de su círculo más íntimo. Tanto es así que los profesionales siempre procuramos contar con la asistencia a las citas de alguien cercano al paciente: pareja, hijo(s), padre(s), hermano(s)... quien sea, pero que pueda estar siempre disponible para la persona y nos ayude a ratificar la información que ésta nos da.

Entiendo que el paciente adicto a sustancias puede asustar visto desde fuera, ya que todos tenemos la imagen típica. Pero esto no es así: vienen personas de ambos sexos y el rango de edades y perfiles sociales es bastante amplio, así como el tipo de sustancias -ludopatía aún no he visto ninguna, pero sé que de vez en cuando acuden-, y el patrón de consumo que hacen de las mismas. Por no hablar de su evolución, la cual me parece muy interesante y de la que aún me queda mucho por conocer.

Ya sólo me resta seguir aprendiendo y ampliando conocimientos, tarea que enfrento con mucha ilusión y entusiasmo.

¡Nos volvemos a leer pronto!


Nurse Lecter

miércoles, 14 de marzo de 2018

Libro de consulta

¡Buenas noches a todos!

Hace mucho tiempo ya que no hablo sobre libros en el blog. Y además nunca lo he hecho sobre textos "formativos", sino que siempre han sido de lectura ociosa.

Varias veces me han propuesto en Twitter que trajese al blog alguno de esos libros formativos, así que con éste se inaugura la sección. Se trata de una obra escrita por una referencia obligada de la Salud Mental española (Joana Fornés).

Resultado de imagen
Ésta es la portada.

La referencia completa es:
Autora: Joana Fornés.
Título: "Enfermería de Salud Mental y Psiquiátrica: Valoración y cuidados."
Editorial: Panamericana
Edición: 2ª (2016)
ISBN: 978-84-9835-389-1

Me lo regalaron este verano y la verdad, es un libro que va genial, apto tanto para residentes pequeños y mayores como enfermeros ya especialistas; ¡nunca está de más refrescar conocimientos!
El libro realmente no está escrito sólo por Joana Fornés, sino por más autores como Consuelo Carballal, María Teresa Lluch, Assumpta Rigol... Y muchos de ellos no son únicamente enfermeros especialistas, sino también psicólogos, antropólogos o docentes.
Consta de tres partes más o menos diferenciadas, a saber:
1) Valoración y registro enfermero en Salud Mental (capítulos del 1 al 3).
2) Distintos planes de cuidados para varias situaciones: TCA, ideación suicida, ansiedad, insight, patología mental crónica... (capítulos del 4 al 6).
3) Varios casos clínicos.
Por otra parte el libro también tiene preguntas de autoevaluación, para comprobar todo lo que has aprendido o profundizado en el tema, así como diversas referencias bibliográficas en cada capítulo, un anexo para hacer una valoración de Salud Mental y un índice; ambas cosas se encuentran al final del texto.

En general considero que es una obra muy completa y que deja los conceptos bastante claros

Lo más destacable de la primera parte es el capítulo 2, donde detallan los diversos tipos de valoración -inicial, de urgencia revaloración...-, los puntos más importantes a explorar y se dan sugerencias sobre cómo obtener datos e información de los diferentes patrones funcionales. Algo sin lugar a dudas muy interesante y orientativo.
Centrándome ahora específicamente en la segunda parte del mismo, mencionar que en cada patología concreta los autores "desgranan" las diversas alteraciones en los patrones funcionales de salud y dan algunas pautas y conceptos clave. Asimismo el texto en general viene apoyado por tablas y gráficos, lo que hace que los términos, parámetros y aspectos importantes queden bien clarificados. Y también me ha gustado mucho el hecho de que incluyan objetivos y resultados al alta con cada plan de cuidados.
En lo relativo a la tercera parte te describen el caso concreto así como los patrones disfuncionales, los objetivos y las intervenciones que se plantean.

Eso sí, si tuviera que sacarle un "pero" al libro, le veo sólo dos:
I) Se habla mucho de objetivos, pero no tanto de NOCs. Para mi gusto deberían tener algo más de presencia.
II) No se abordan las adicciones.

Reitero sin embargo que es una obra de consulta muy útil, dirigida sobre todo a los mentaleros. Con esto no quiero decir en absoluto que una enfermera generalista no deba leerlo si le interesa conocer más de la Enfermería de Salud Mental, ¡faltaría más! No tengo ninguna duda de que todas las enfermeras, sean especialistas o no, hemos tenido contacto alguna vez con un paciente psiquiátrico (por ejemplo, durante mis prácticas en la carrera topé con unos cuantos, y nunca roté por Psiquiatría), así que es interesante para todo el colectivo.

Por mi parte, post terminado. Podéis comentar o preguntar cualquier duda.
¡Un saludo!


Nurse Lecter

domingo, 25 de febrero de 2018

Serie del mes (y II)

¡Hola otra vez!

Traigo en este post la segunda parte de la serie del mes: "Breaking Bad".
En su momento comenté que para no hacer un solo post larguísimo con los dos arcos argumentales en los que predomina la salud mental, iba a hacer dos entradas (si aún no habéis leído la primera podéis hacerlo aquí).

El tema que abordaré en esta ocasión es la evolución de la personalidad de Walter White/Heisenberg (Bryan Cranston), protagonista de la serie.
No tengo muy claro si es un desarrollo secundario -y precipitado- a sus circunstancias vitales (teniendo en cuenta que la personalidad es parcialmente adaptativa a lo largo de la vida), o simplemente es que su verdadera personalidad estaba reprimida y se ha prendido la mecha que la ha hecho estallar.
En cualquier caso sólo me limito a "exagerar" un poco ciertos rasgos que se aprecian en el personaje a fin de que se comprenda mejor lo que digo.

Aviso: igual que en el post anterior sólo di los spoilers mínimos e indispensables, con este no pasará lo mismo. Así que ojo spoilers; a partir de aquí leéis bajo vuestra responsabilidad.

A la izquierda, Heisenberg. A la derecha, Walter White.

Es la pregunta del millón, te la planteas aun habiendo visto -y acabado- la serie:


¿Cómo un profesor de Química, pringado a más no poder (porque sí, es así), pasa a ser un capo de la droga despiadado?


En la primera temporada Walter White es un señor que no ha roto un plato en su vida, que no habla por no pecar y dice a todo que sí. Si algo no le gusta no se opone abiertamente, sino que tiende a vacilar. No le gusta enfrentarse a nadie ni rebatir pese a que él pueda llevar la razón. De hecho te da bastante pena ver que no es capaz de expresar sus pensamientos u opiniones con claridad y quedarse a gusto (o al menos eso fue lo que me pasó a mí).
Esto puede sonarnos muy lejanamente a trastorno de personalidad del cluster C; el que más se le acerca es el trastorno de personalidad dependiente, pero no cumple los cinco criterios mínimos que deben tenerse para ser diagnosticado como tal. Bajo mi punto de vista cumple sólo dos: el tercero  y el quinto -mencionados ambos en el párrafo anterior- (1).
Así que el problema es que Walt no encaja del todo en ninguno de los tres trastornos de este grupo... aunque sí que podría venirle como anillo al dedo el trastorno de personalidad no especificado por esta misma razón: porque no cumple todos los criterios y no puede acomodarse a ninguno.

No obstante a finales de la primera temporada empieza a medio vislumbrarse el cambio de Walt a Heisenberg. Poco a poco empieza a enfrentarse con gente "inocua" (por ejemplo deja su trabajo de por las tardes previa discusión con el encargado, defiende a su hijo Walter Jr...), y el click definitivo, el que ha dado el verdadero pistoletazo de salida al cambio, se produce en el capítulo 1x06. Mirad:


Ése es el principio de la degradación moral de Walt. Y hay otros dos momentos clave. Uno es la muerte por sobredosis de Jane Margolis (2x12); en este caso hubo omisión de socorro por parte de Walter, y podéis verlo aquí.



El otro momento crítico tiene lugar al final de un capítulo que a mucha gente le pareció que era pura y simplemente relleno, siendo por ello muy polémico: el de la mosca (3x10).
Aparentemente aquí no pasa nada: una mosca se cuela en el laboratorio y hay que matarla o echarla para poder cocinar. Pero la miga del asunto está casi al finalizar el episodio, cuando Jesse le echa a Walt medicación en el café para que duerma y él, somnoliento, comenta algo relativo a que siente la muerte de Jane.
Aquí es cuando definitivamente desaparece Walter White para dejar paso a Heisenberg. Es el último rastro de humanidad que veremos. No habrá más.
Tenéis una explicación más detallada aquí (ojo, hay spoilers).

Ahora bien, en vista de todo lo que he contado, ¿cómo es este Heisenberg?
Pues visto objetivamente es un cabronazo. No duda en manipular, falsear, negociar, dejar los escrúpulos a un lado, y por supuesto, matar e inducir a otros a hacerlo.
Y sin embargo a mí -y a la gran mayoría de gente supongo- no me suponía ningún problema que fuese así. Empaticé con él e incluso justificaba su conducta.
Esto es una característica propia de mi querido trastorno de personalidad antisocial, ¡claro!
Sin embargo y personalmente también le veo ciertos rasgos narcisistas, si os soy sincera. Mirad si no este vídeo, en el que comenta que él es esencial (a partir del 1.10): la familia lo necesita, el mundo lo necesita. Él es el mejor.




Como el trastorno de personalidad antisocial ya lo he abordado en varios posts del blog -uno de ellos éste, aunque también hay algún frikipost en el que lo especifico más-, no me explayaré más. Sólo lo he mencionado para los que dudabais de si Walt tiene rasgos psicopáticos.


Lo que realmente quiero es entrar en materia con el trastorno narcisista de personalidad. Creo que alguna vez he hablado de él en el blog, pero no en profundidad. ¡Así que ahí vamos! Lo hacemos con el DSM-V al lado.
Se encuadra dentro de los trastornos de personalidad del cluster B, siendo lo más característico de este trastorno un patrón de grandeza, necesidad de admiración y (al igual que los antisociales), carencia de empatía (1).
Para que Walter/Heisenberg sea diagnosticado como narcisista ha de cumplir como mínimo cinco criterios de un total de nueve. Muy resumidos: grandeza o grandilocuencia, falta de empatía, necesidad de ser admirado, tener fantasías de éxitos, triunfo, aprovecharse de los demás, creerse especial, tener comportamientos arrogantes... (1). Y bajo mi punto de vista, los tiene casi todos. Quiere que le teman, quiere ser el narcotraficante más grande, quiere tener la hegemonía, que su producto sea el mejor... Y no duda en amenazar, extorsionar, manipular tanto a la gente que le rodea como la realidad. Y si algo o alguien le molesta, pronto deja de hacerlo: bien porque se lo carga -previo plan elaboradísimo-, o porque lo atrae hacia su causa.

Por tanto las dos ideas básicas que resumen el narcisismo son (para la gente que no esté muy familiarizada con la salud mental):
1) Primero yo, después yo y por último yo; y si sobra algo, para .
2)  "Yo más y mejor que ".

Creeréis seguramente que las mayúsculas y las negritas son por hacer la gracia y resaltar los conceptos, pero no. Es así; realmente es así.

Por más que he buscado, no he encontrado datos epidemiológicos actualizados y fiables. Si los localizara actualizaría el post, ¡prometido!

En otro orden de cosas ¿cómo se trata el trastorno narcisista de personalidad?
Pues por lo visto, la terapia cognitivo conductual (TCC), no va mal del todo. Pero no podemos pretender que la persona deje de ser narcisista de forma radical -ya que dejaría de ir a las sesiones-, sino hacerlo desde pequeños cambios poco a poco. Es preferible que sea "menos narcisista" a que deje de serlo de golpe (2). Y dentro de esto, debe trabajarse más bien el plano cognitivo más que el conductual.
Por supuesto y como he comentado en otros posts de trastornos de personalidad, también se da medicación de soporte según el caso: para la ansiedad -benzodiacepinas-, control de impulsos (antipsicóticos a dosis bajas), cambios de humor (estabilizadores del ánimo)...
Se trata, por tanto, de combinar varias cosas. Usar una sola es poco eficaz. Aunque en el caso de Walter White tengo mis serias dudas de que acudiera a terapia en algún momento...

A modo de anécdota, nuestro amado abuelito psicópata George R.R. Martin, el autor de "Canción de hielo y fuego", opina que Walter White es un monstruo, mucho peor que cualquiera que pueda existir en los Siete Reinos (que ya es decir). Lo escribió en su blog, podéis leer el post si clickáis aquí.

Y no quiero extenderme mucho más. Sólo me resta por comentar que si Heisenberg es así, Skyler White no se queda atrás. Muchos fans de la serie la odian, es vox populi. Pero la verdad, a mí no me parece tan horrible. Para gustos colores.
Cierto es que la mujer tiene su punto manipulador, demostrativo y algo "psicopático", pero de ahí a odiarla... Walter White se vuelve bastante peor con el tiempo, creo yo. En el mundo de las series hay personajes mejores, claro que sí. Pero también los hay peores...


Post terminado por mi parte. ¡Espero que os haya gustado y que os animéis a comentar si os apetece aportar algo de información!
¡Un saludo, nos volvemos a leer pronto!


Nurse Lecter

Bibliografía consultada:
(1) American Psychiatric Association (APA): Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM). 5ª edición. EEUU: APA, 2013.
(2) Caballo V. E.  Tratamientos cognitivo-conductuales para los trastornos de la personalidad. Psicología Conductual 2001, 9(3): 579-605. Disponible en: